Inteligencia Ecológica

El psicólogo Daniel Goleman y autor del libro “inteligencia emocional”, nos sorprende con un nuevo concepto “inteligencia ecológica”, el cual es la capacidad de comprender el impacto que tienen nuestras acciones sobre el entorno.

Por ejemplo, hoy está de moda, el eliminar el uso de los popotes de plástico por su impacto que tiene en la fauna marina, sin embargo, seguimos utilizando tapas de plástico en el café y/o refrescos que produce el mismo impacto… no suena muy inteligente que digamos… pero ¿en dónde radica el problema?

“No basta con reciclar, ni con comprar alimentos biológicos, ni con cambiar las bombillas o desconectar los enchufes… Esos pasos son necesarios pero insuficientes, porque lo que hay que cambiar realmente es nuestro modo de pensar. Todos nuestros actos tienen un impacto en el medio ambiente: negarlo es de ignorantes” menciona Goleman.

Actualmente, nuestra sociedad está inmersa en una cultura consumista, es decir, la compra o acumulación de bienes y servicios considerados no esenciales. Por lo que somos incapaces de ver como nuestras acciones repercuten a la naturaleza. Sin embargo, en siglos pasados, esto no pasaba ya que nadie olvidaba que su supervivencia dependía de la naturaleza.

Goleman afirma que el problema tiene su raíz en la desconexión profunda entre el hombre y la naturaleza que se produce con la revolución industrial: “Mientras la gente vivía en las granjas y en contacto con la tierra, existía una memoria ecológica que pasaba de generación en generación… Con la migración masiva a las ciudades ese conocimiento se perdió, y también el contacto directo con los ciclos de la naturaleza. Hemos levantado una barrera que nos aísla del mundo natural y nos impide ver las consecuencias de nuestros actos.

Donde ponemos nuestro dinero, ponemos nuestra energía… y con ésta se crea el mundo.

Si nadie compra un determinado producto o servicio, desaparece del mercado. El consumo consciente parte de la responsabilidad personal (compro lo que necesito y no lo que la publicidad me hace desear) y de la consciencia ecológica (me informo de si lo que compro se fabrica respetando el medio ambiente).”

Un dato muy interesante es que, según diversos estudios, cuanto más desconectados estemos del mundo natural, más problemas como ansiedad o depresión tenderemos a sufrir. Por eso, si quieres vivir una vida feliz y sostenible, es necesario que realices un esfuerzo consciente para mejorar tu inteligencia ecológica.

Como lo notamos, está en nuestras manos el cambio y revolución a un mundo mejor. Apoyar al consumo ecológico en todo tipo de productos y servicios que nos ofrecen actualmente. Las corporaciones empresariales no se preocupan hasta que lo hacen los consumidores. Así que nosotros tenemos el poder, pero hace falta que nos lo creamos y lo ejerzamos para tener un mundo mejor.

Autor: Andrea Güemez Novoa – Consultor Junior – EBOLUZIO

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